No cabe duda que la Torre del Reloj del Parlamento Británico es uno de los monumentos más famosos de Londres. Todos hemos oído hablar mucho de él y lo hemos visto infinidad de veces, pero ¿conoces la historia del Big Ben? ¿Te apetece un pequeño resumen sobre cómo fue construido?

Pues vamos allá, pero antes, déjame aclarar que de la misma forma que casi todo el mundo se equivoca con el nombre de los puentes de Londres, también lo hacen con el Big Ben. Hay mucho mito al respecto, pero el Big Ben es el nombre solo de la campana del reloj, aunque al final se usa para todo el reloj, he incluso la torre.

No se sabe a ciencia cierta el por qué del nombre. Lo de «Big» es evidente, porque es una campana inmensa de 14 toneladas y más de dos metros, pero lo de «Ben» se cree que fue en honor Benjamin Hall, el Primer Comisionado de Obras del momento y el encargado de su construcción.

Sea como fuere, vamos a ver la historia del Big Ben, que es bastante curiosa, ya verás:


Como otras muchas cosas en Londres, la historia del Big Ben comienza con un gran incendio, concretamente el incendio de 1834, en el que el Parlamento ardió hasta los cimientos y hubo que reconstruirlo.

Hasta entonces el parlamento era el que se usaba desde el medievo, pero a partir de esa fecha, el nuevo Palacio de Westminster sería donde residiría la soberanía del pueblo británico.

No fue hasta 10 años después (en 1844) que se tomó la decisión de crear una imponente torre en la que colocar un inmenso reloj que diera la hora a la capital del imperio británico.

Pero no fue una tarea sencilla para nada. Según las instrucciones del astrónomo Royal George Airy el primer golpe de la campana sería el que marcaría la hora; hora que habría que ser corregida un segundo al día. Dos veces al día se debía telegrafiar al Observatorio de Greenwich para mantener un registro detallado del funcionamiento y hacer los ajustes pertinentes.

No fue hasta 1851 cuando se completó el diseño de un reloj pendular, pero hasta 1854 no se consiguió que funcionara debido por múltiples dificultades.

De hecho,hicieron falta 5 años para perfeccionar el funcionamiento del mismo. Así que la construcción final del Reloj de la Torre no estuvo lista hasta el año 1859.

Fue Edmund Beckett Denison quien diseñó la campana para que sonara cada hora. El prototipo, que fue fundido en agosto de 1856 y por desgracia, se acabó agrietando irreparablemente durante los tests que se le hicieron.

Por suerte. George Mears de la empresa Whitechapel Bell Foundry (la misma que curiosamente hizo la Campana de la Libertad original y que también se agrietó), la fundió y la volvió a fundir, que el proceso fue exitoso y la campana pudo funcionar eficazmente.

Como curiosidad, y para que veas la tarea ingente que supuso la construcción del Big Be, debes saber que esta segunda y última versión de la campana fue la de mayor tamaño jamás construida en toda la historia del Reino Unido hasta la fecha.

De hecho, era tan inmensa, que se hicieron falta la friolera de 16 caballos para transportar los más de dos metros de altura y 14 toneladas de la campana hasta el Palacio de Westminster.

Fue todo un evento multitudinario , una marabunta de londinense ocupaba las calles por las que pasaba la campana del Big Ben y durante los varios días que se tardó en subirla a la torre donde acabaría descansando hasta al día de hoy.

El 31 de mayo 1859, es una fecha mítica para los londinenses, ya que tras la instalación de 4 campanas más pequeñas que daban los cuartos, el Big Ben sonó por primera vez en la historia.

Pero con eso no se acaba la historia de la campana del reloj de la torre de Westminster. Desafortunadamente, la campana volvió a agrietarse debido a los impactos demasiado potentes del gran martillo que había instalado Denison. Y dicho problema no se pudo solucionar hasta 1892.

Si te fijas, el sonido del repiqueteo del Big Ben es «peculiar» y la razón es esta misma. La campana nunca fue cambiada, sino que fue reparada. Por eso, si te fijas bien cuando estés allí, el Big Ben suena «raro».

Cómo comentábamos al principio, el reloj estaba sincronizado con el Observatorio de Greenwich por medio de un telégrafo, lo cual resultó un método magnífico y durante décadas el Big Ben era famoso por ser realmente preciso. De hecho, no fue hasta que los alemanes destrozaron la telegrafía londinense cuando se cambió.

De todas formas, son extremadamente pocos los casos que el Big Ben se ha desviado más de un segundo de la hora oficial. Probablemente, el caso más significativo y curioso fue en 1962, cuando la acumulación de nieve en las manilas del reloj hizo que las campanas sonaran 10 minutos con retraso en Nochevieja.


Y hasta aquí la historia del Big Ben, uno de los relojes más famosos del mundo, sin duda alguna.

Espero que te haya resultado interesante y que la próxima vez que estés en Westminster prestes atención al sonido único que tiene el Reloj de la Torre, y al esfuerzo incólume que supuso construirlo.

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Rocío

¡Que curiosa la historia del Big Ben! La que tuvieron que liar con la dichosa «campanita». Muy interesante cómo fueron perfeccionando el mecanismo, arreglando problemas y todo lo demás.
No me imaginaba que tenía tanta historia el monumento. Que pena no haberlo sabido cuando estuve allí.
De todas formas merece mucho la pena.
¡Un saludo!

Miranda

Vaya historia no? Yo creía que el Big Ben era la torre entera, pero no, no es ni siquera el reloj, es solmanete la campana. Que curioso.
Me ha encantado como fueron solucionando problemas, quizás por eso acabaron siendo un imperio.
Me fijaré en el sonido de la campana del Big Ben la próxima vez que esté por allí.
Conociendo la historia se puede disfrutat mucho más.
¡Un saludo!

Ricardo

Me ha parecido un artículo super interesante. Es cierto que el sonido de las campanas del Big Ben es raro. No me fijé cuando estuve ahí, pero he puesto un video y efectivamente.
Vaya trabajo más inmenso. Décadas para construir el reloj, es cierto que en aquella época la tecnología era la que era, pero así avanza la ciencia.
En definitiva, muy curiosa la historia del Big Ben.
¡Geacias por compartirla!

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